El
abrazo de la serpiente: Un hermoso sueño
El abrazo de la serpiente,
dirigida por Ciro Guerra, es un drama de aventuras que narra los eventos de las
expediciones del científico alemán Theodor Koch-Grunberg (Jan Bijvoet) en 1909
y del científico estadounidense Richard Evans Schultes (Brionne Davis) en 1940
mientras navegan el río Amazonas en busca de la planta Yakruna, la cual es muy
difícil de conseguir y se cree que tiene poderes curativos. A pesar de una
diferencia de 30 años que separa a los científicos, dos personajes conectan sus
exploraciones: el chamán Karamakate, así como el propio río Amazonas.
Karamakate es el último superviviente de su tribu, que fue eliminada debido a
la colonización. A consecuencia de esto, él guarda el secreto de la planta
Yakruna, que sirve como el último símbolo de la independencia de su pueblo.
Mientras tanto, el río Amazonas y su característica forma de serpiente que se
menciona en el título de la película, lleva a los hombres más cerca de
encontrar la Yakruna y descubrir la esencia de sí mismos.
El abrazo de la
serpiente está dedicada a la obtención de la conciencia espiritual con el fin
de soñar. A consecuencia de esto, tanto Karamakate hace que Theodor y Evan se
deshagan de sus posesiones materiales, que sólo son obstáculos. Como resultado,
los hombres adquieren conciencia espiritual y por lo tanto son capaces de
soñar. Además, Guerra produce la película en blanco y negro como una forma de
hacer hincapié al tema de poseer sólo lo que uno necesita, que es un punto de
vista opuesto de la cultura impulsada por lo material-de hoy.
También vistos como
una amenaza a la conciencia espiritual y al sueño son los efectos del
colonialismo en la población indígena. Los actores retratan el dolor que la
población indígena aguanta bajo el control de los los barones del caucho, como
se ve por las cicatrices que Manduca (Yauenkü Migue), tiene de los látigos de
los caucheros. Además, otras fuentes de opresión se mencionan abiertamente
incluyendo los ejércitos de Colombia y Perú, la España católica, los líderes de
la secta de Brasil, y los etnógrafos-todos los europeos que destruyen la
tranquilidad de la cultura indígena.
Guerra hace hincapié
estratégicamente al momento en que Evan finalmente es capaz de soñar. La escena
es larga y su perspectiva hace que parezca como si el público es el propio
Evan. Tanto Evan como la audiencia ven colores brillantes creados por
alucinógenos, que tienen un efecto profundamente calmante.
No sólo es El abrazo
de la serpiente sobre la comprensión de la conciencia espiritual y por lo tanto
la capacidad de soñar, sino que la cinematografía en sí se siente como un
sueño. El ritmo relajado, enfatizado por largas escenas, música atmosférica
compuesta por la banda sonora, y el ruido de fondo constante de agua golpeando
contra el costado de una canoa sugiere que lo que Ciro Guerra a producido no es
una película, sino más bien un sueño hermoso 125 minutos.
The
Embrace of the Serpent: a Beautiful Dream
The Embrace of the Serpent, directed
by Ciro Guerra, is an adventure drama following the explorations of German
scientist Theodor Koch-Grunberg (Jan Bijvoet) in 1909 and American scientist
Richard Evan Schultes (Brionne Davis) in 1940 as they navigate the Amazon river
in search for the rare Yakruna plant, which is believed to have healing powers.
Though a 30-year difference separates the scientists, two characters connect
their explorations: the shaman Karamakate as well as the Amazon river itself.
Karamakate is the last surviving member of his tribe, who were wiped out due to
harsh colonialism. Consequently, he guards the secret of the Yakruna plant,
which serves as the last symbol of independence for his people. Meanwhile, the
Amazon river, its snake-like characteristic mentioned in the title of the film,
brings the men closer to finding the Yakruna and discovering the essence of
themselves.
The Embrace of the Serpent is
devoted to gaining spiritual awareness in order to dream. Consequently,
Karamakate tells both Theodor and Evan to rid themselves of their material
possessions, which are only weighing them down. As a result, the men gain
spiritual awareness and therefore are able to dream. Additionally, Guerra
produces the film in black and white as a way of emphasizing the theme of
possessing only what one needs, which is a view opposite of today’s
materialistically-driven culture.
Also seen as a threat to spiritual
awareness and dreaming are the effects of colonialism on the indigenous
population. The actors masterly portray the pain the indigenous population
suffer under the control of the the rubber barons as seen by the scars Manduca
(Yauenkü Migue), bares from the whips of the rubber barons. In addition, other sources
of oppression are blatantly mentioned including Colombian and Peruvian armies,
Spanish Catholic, Brazilian cult leaders, and European ethnographers—all who
destroy the peacefulness of the indigenous culture.
Guerra strategically emphasizes the
moment when Evan is finally able to dream. For one thing, the shot is lengthily
and its perspective makes it appear as though the audience is Evan himself.
Both Evan and the audience view brightly colored hallucinations, which have a
deeply calming effect.
Not only is The Embrace of the
Serpent about achieving spiritual awareness and consequently the ability to
dream, but the cinematography itself feels like a dream. The the relaxed
pacing, emphasized by long scenes, atmospheric music composes the soundtrack,
and the constant background noise of water lapping against the side of a canoe
suggests that what Ciro Guerra produced was not a film but rather a beautiful
125-minute dream.
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